
Historia de una partida de tetris.
¿Por qué motivo salían las piezas que salían y en el orden en el que lo hacían? Nadie lo sabe, simplemente se daba por supuesto que eso era así y basta. Oh, craso error.
Y hay una muestra que, lamentablemente, pone a Tetris como ejemplo maestro de los momentos más frustrantes de la historia del videojuego: ¿Dónde diablos está el MALDITO PALO LARGO cuando más lo necesitas? Has hecho virguerías para poder colocar ocho filas juntas de forma que solamente necesitas dos palos para limpiar la pantalla... pero estos mágicamente ya no aparecen. Solamente te salen las malditas S que no puedes colocar en ninguna parte... y aguantas, pero la pantalla se va llenando cada vez más. Al final decides poner una L en el lugar donde iría el palo largo, para ganar tiempo, pero ya has creado un problema.Y será ahí, en ese preciso instante, en el que te aparecerá el palo que necesitabas un segundo atrás. No antes, ahora. Pero es tarde y en el microsegundo que has estado lamentando esta supuesta “mala suerte”, un par de cuadrados inoportunos te han hecho equivocar el movimiento de tu maltrecho pulgar izquierdo, yerras la siguiente colocación a la desesperada y la pantalla se bloquea al haber llegado al tope. Por diez puntos no has superado el High Score de tu hermana. Lanzas con rabia la consola contra la cama o el sofá (si no gano yo no gana nadie, piensas). Coges una almohada y te la acercas a la boca. Gritas desesperadamente aprovechando que la tela ahoga tu voz (y así tu hermana no te oye). Miras con cólera tu GameBoy. Tus pupilas inyectadas en sangre. Y lo vuelves a intentar.
(extraido de Meristation)
